El trastorno esquizoafectivo se caracteriza por la presencia simultánea de episodios afectivos (depresivos, maníacos o mixtos) y síntomas psicóticos como alucinaciones y delirios. Afecta principalmente a adultos jóvenes y su tratamiento involucra el uso de estabilizadores del estado de ánimo y antipsicóticos de forma combinada con terapias psicosociales. Su pronóstico depende de si predominan los síntomas afectivos o psicóticos a largo plazo.