







La presentación del feto puede cambiar constantemente después de la 36ª semana de embarazo, lo que se debe a varias condiciones como la falta de tono uterino o problemas con la placenta. En cada visita prenatal, se debe verificar la presentación y, de ser posible, realizar una versión externa para corregir la malpresentación. Si hay complicaciones, se puede realizar una cesárea electiva y se debe iniciar la inducción del trabajo de parto para estabilizar la situación del feto.







