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MAYORDOMÍA CRISTIANA
	
El Diezmo en la Biblia…
	
(Malaquías	3:6‐12)	
	
	
INTRODUCCIÓN	
	
Leí	una	historia,	que	en	Vietnam	existe	una	aldea	donde	tienen	una	estatua	de	Buda,	de	14	metros,	a	la	
cual	sus	adeptos	le	daban	sus	ofrendas	y	le	pedían	que	los	Norteamericanos	no	los	derrotaran;	pero	como	
esta	población	sufrió	varias	derrotas	de	manos	de	los	norteamericanos,	el	pueblo	de	esta	aldea	decidió	
reunirse	en	consejo	en	el	santuario	del	Buda	y	reclamarle	por	tales	derrotas	y	le	amonestaron	que	si	no	
les	libra	de	los	norteamericanos,	le	quitarán	sus	ofrendas.	
A	veces	los	cristianos	también	nos	comportamos	así	con	nuestro	Dios,	cuando	pasamos	por	dificultades,	
queremos	castigara	Dios,	no	dándole	lo	que	le	corresponde.	
O	muchas	veces	le	damos	a	Dios	sólo	lo	que	nos	sobra	y	no	le	damos	lo	que	a	él	le	pertenece.	
El	tema	de	hoy	tiene	que	ver	con	nuestra	responsabilidad	como	cristianos	de	dar	nuestros	diezmos.	Un	
tema	controversial,	muchos	no	están	de	acuerdo,	pero	veamos	que	dice	la	Palabra	de	Dios	respecto	a	este	
mandamiento.	
El	libro	de	Malaquías	fue	escrito	aprox	450	a.C.	casi	100	años	después	que	los	judíos	habían	retornado	del	
cautiverio	de	Babilonia,	ya	se	había	reconstruido	el	templo	y	las	murallas	de	la	ciudad	de	Jerusalén.	
En	 aquella	 época	 la	 situación	 del	 pueblo	 judío	 fue	 difícil;	 había	 sequías,	 las	 cosechas	 habían	 sido	
quemadas,	 había	 hambre.	 Esto	 condujo	 a	 una	 apatía!	 Dudaban	 del	 amor	 de	 Dios,	 se	 preguntaban	 si	
realmente	 Dios	 es	 justo	 porque	 veían	 a	 sus	 enemigos	 progresar.	 Y	 se	 preguntaban	 si	 vale	 la	 pena	
obedecer	a	Dios.	
Se	les	había	acabado	el	entusiasmo	inicial	de	estar	de	vuelta	en	la	tierra	prometida,	y	habían	caído	en	una	
rutina	religiosa,	asistían	al	templo	sólo	por	compromiso;	llevaban	sus	sacrificios	de	animales	dañados	e	
imperfectos.	
Pero	este	compromiso	mediocre	también	se	veía	en	sus	finanzas.	Sabían	lo	que	Dios	esperaba	de	ellos,	el	
mandamiento	del	diezmo	fue	muy	claro	para	ellos,	pero	les	resultaba	difícil	darlo	a	Dios.	
Hoy	vamos	a	ver	qué	dice	la	Palabra	de	Dios	acerca	del	diezmo	y	aprenderemos	que	honramos	y	amamos	
a	Dios	en	la	medida	que	somos	obedientes	a	sus	mandamientos	y	que	la	bendición	o	maldición	de	Dios	
está	relacionada	con	la	obediencia.	
	
Desarrollaremos	el	tema	en	base	a	tres	puntos:	
I..	Diezmar	es	un	mandamiento,	no	una	opción.	Vs.	6‐8.	
II..	Diezmar	trae	consecuencias	a	nuestra	vida,	negativas	o	positivas.	9‐12.	
III..	Diezmar	es	una	demostración	de	fe	en	Dios.	10b.	
	
I..		DIEZMAR	ES	UN	MANDAMIENTO,	NO	UNA	OPCIÓN.	Vs.	6‐8.	
	
En	vs	6‐8,	vemos	una	comparación	entre	la	fidelidad	de	Dios	y	la	infidelidad	de	su	pueblo.	
	
Vs	6	“Porque	yo	Jehová	no	cambio”;	por	esto	hijos	de	Jacob	no	habéis	sido	consumidos”.	Dios	es	fiel	a	sus	
promesas,	Él	ha	guardado	su	promesa	a	Abraham,	y	hasta	el	día	de	hoy.	Nosotros,	en	cambio,	solemos	ser	
muy	volubles.	No	es	algo	nuevo;	la	raza	humana	siempre	ha	sido	así.
Vs	 7:	 "Volveos	 a	 mí,	 y	 yo	 me	 volveré	 a	 vosotros".	 Dios	 por	 su	 infinita	 misericordia	 por	 ello	 llama	 a	 su	
pueblo	a	arrepentirse	de	sus	pecados.	El	pueblo	le	responde	“¿en	qué	hemos	de	volvernos?”	en	otras	
palabras,	¿en	qué	te	hemos	fallado?	¿En	qué	sentido	hemos	sido	desobedientes?	
	
Vs	8,	“¿robará	el	hombre	a	Dios?”	Y	viene	la	respuesta	escalofriante	de	Dios:	“Ustedes	me	habéis	robado”.	
Ora	 vez	 la	 pregunta	 del	 pueblo	 “¿en	 qué	 te	 hemos	 robado?”	 Dios	 responde:	 “en	 vuestros	 diezmos	 y	
ofrendas”.	
	
¿QUÉ	ES	EL	DIEZMO?	
	
El	diezmo	es	la	décima	parte	del	ingreso,	que	el	creyente	devuelve	a	Dios,	para	el	sostenimiento	de	su	
obra	y	para	ayudar	a	los	necesitados.	
¿Cómo	surge	la	práctica	del	diezmo?	¿Fue	solamente	para	los	israelitas?	
	
La	práctica	de	diezmar	es	muy	antigua	y	no	era	de	exclusividad	del	pueblo	hebreo,	ya	que	otros	pueblos	
lo	hacían	también.	Hay	registro	del	pago	de	diezmos	en	la	historia	de	los	egipcios,	los	griegos	y	de	los	
pueblos	de	Mesopotamia;	siempre	en	forma	de	dar	sustento	a	los	cultos	y	al	sacerdocio.	
	
¿QUÉ	DICE	LA	BIBLIA	DEL	DIEZMO?	
	
1..	El	Diezmo	antes	de	la	ley.	
	
La	primera	mención	la	encontramos	en	el	libro	de	Génesis	cuando	Abraham	da	los	diezmos	al	sacerdote	
Melquisedec,	luego	de	su	victoria	militar	sobre	cuatro	reyes.	Gen.	14:17	“Cuando	Abraham		volvía	de	la	
derrota	de	Quedorlaomer	y	de	los	reyes	que	con	él	estaban,		salió	el	rey	de	Sodoma	a	recibirlo	al	valle	de	
Save,		que	es	el	Valle	del	Rey”.	18	“Entonces	Melquisedec,		rey	de	Salem	y	sacerdote	del	Dios	Altísimo,		sacó	
pan	y	vino”;	19	“y	le	bendijo,		diciendo:		Bendito	sea	Abram	del	Dios	Altísimo,		creador	de	los	cielos	y	de	la	
tierra”;	20	“y	bendito	sea	el	Dios	Altísimo,		que	entregó	tus	enemigos	en	tu	mano.		Y	le	dio	Abram	los	diezmos	
de	todo”.	
	
Otra	referencia,	es	la	promesa	de	diezmar	que	hace	Jacob	a	Dios	como	señal	de	gratitud	por	los	beneficios	
que	le	otorga.	Gen.	28:20	“E	hizo	Jacob	voto,		diciendo:	Si	fuere	Dios	conmigo,		y	me	guardare	en	este	viaje	
en	que	voy,		y	me	diere	pan	para	comer	y	vestido	para	vestir”,	21	“y	si	volviere	en	paz	a	casa	de	mi	padre,		
Jehová	será	mi	Dios”.	22		“Y	esta	piedra	que	he	puesto	por	señal,		será	casa	de	Dios;		y	de	todo	lo	que	me	
dieres,		el	diezmo	apartaré	para	ti”.	
	
2..	El	diezmo	para	el	pueblo	de	Israel		‐	En	la	ley	de	Moisés.	
	
Dos	referencias	respecto	al	mandamiento	de	diezmar	para	los	israelitas:	
	
El	diezmo	levítico.	
	
Los	levitas	recibían	los	diezmos	de	todas	las	demás	tribus.	
Num.	18:21	“Y	he	aquí	yo	he	dado	a	los	hijos	de	Leví	todos	los	diezmos		en	Israel	por	heredad,		por	su	
ministerio,		por	cuanto	ellos	sirven	en	el	ministerio	del	tabernáculo	de	reunión”.	
	
Los	levitas	también	tenían	la	responsabilidad	de	dar	el	diezmo	de	sus	diezmos	a	los	sacerdotes.	Num.	18:	
26		“Así	hablarás	a	los	levitas,		y	les	dirás:	Cuando	toméis	de	los	hijos	de	Israel	los	diezmos	que	os	he	dado	de	
ellos	 por	 vuestra	 heredad,	 	 vosotros	 presentaréis	 de	 ellos	 en	 ofrenda	 mecida	 a	 Jehová	 el	 diezmo	 de	 los	
diezmos”.	
	
Si	 alguien	 del	 pueblo	 quería	 quedarse	 con	 el	 fruto	 que	 es	 el	 diezmo,	 tenía	 que	 pagar	 su	 valor	 más	 la	
quinta	parte	de	su	precio.	Lev	27:30	“Y	el	diezmo	de	la	tierra,		así	de	la	simiente	de	la	tierra	como	del	fruto	
de	los	árboles,		de	Jehová	es;		es	cosa	dedicada	a	Jehová”.	Lev	27:31		“Y	si	alguno	quisiere	rescatar	algo	del	
diezmo,		añadirá	la	quinta	parte	de	su	precio	por	ello”.
Segundo	diezmo:	El	diezmo	festivo.		
	
El	 segundo	 diezmo	 se	 hacía	 por	 2	 años	 consecutivos,	deberían	 ser	 traídos	 al	 lugar	 señalado	 por	 Dios	
como	centro	de	adoración.	Si	vivía	lejos	podía	venderlo	y	con	el	dinero	compraba	lo	que	deseaba	para	
celebrar	con	su	familia.	Deut.14:22‐26	“22	Indefectiblemente	diezmarás		todo	el	producto	del	grano	que	
rindiere	tu	campo	cada	año.	23	Y	comerás	delante	de	Jehová	tu	Dios	en	el	lugar	que	él	escogiere	para	poner	
allí	su	nombre,		el	diezmo	de	tu	grano,		de	tu	vino	y	de	tu	aceite,		y	las	primicias	de	tus	manadas	y	de	tus	
ganados,		para	que	aprendas	a	temer	a	Jehová	tu	Dios	todos	los	días.	24	Y	si	el	camino	fuere	tan	largo	que	
no	puedas	llevarlo,		por	estar	lejos	de	ti	el	lugar	que	Jehová	tu	Dios	hubiere	escogido	para	poner	en	él	su	
nombre,		cuando	Jehová	tu	Dios	te	bendijere,	25		“entonces	lo	venderás	y	guardarás	el	dinero	en	tu	mano,		y	
vendrás	al	lugar	que	Jehová	tu	Dios	escogiere.	26		“y	darás	el	dinero	por	todo	lo	que	deseas,		por	vacas,		por	
ovejas,		por	vino,		por	sidra,		o	por	cualquier	cosa	que	tú	deseares;		y	comerás	allí	delante	de	Jehová	tu	Dios,		
y	te	alegrarás	tú	y	tu	familia”.	
	
El	segundo	diezmo	del	tercer	año	se	guardaba	en	las	ciudades	en	vez	de	llevarse	al	lugar	de	adoración.	
Para	el	sustento	de	los	necesitados.	
Deut.	14:28		“Al	fin	de	cada	tres	años	sacarás	todo	el	diezmo	de	tus	productos	de	aquel	año,		y	lo	guardarás	
en	tus	ciudades.	29		“Y	vendrá	el	levita,		que	no	tiene	parte	ni	heredad	contigo,		y	el	extranjero,		el	huérfano	y	
la	viuda	que	hubiere	en	tus	poblaciones,		y	comerán	y	serán	saciados;		para	que	Jehová	tu	Dios	te	bendiga	en	
toda	obra	que	tus	manos	hicieren”.	
	
Por	lo	tanto	cada	israelita	daba	mínimo	el	20%	obligatoriamente,	además	de	los	animales	que	tenía	que	
sacrificar	para	el	perdón	de	sus	pecados.	
	
Hay	por	lo	menos	dos	interpretaciones	claras,	algunos	dicen	que	ambos	pasajes	apuntan	a	un	solo	diezmo	que	
daban	los	israelitas;	y	en	este	sentido,	el	segundo	(Deut.)	suplantó	la	otra	(Números).	Por	otro	lado,	otros	dicen	que	
el	diezmo	en	levítico	era	solamente	para	el	sostenimiento	de	los	levitas	y	que	el	diezmo	festivo	de	Deuteronomio	
era	otro	diezmo	adicional,	sosteniendo	que	en	realidad	los	judíos	daban	dos	diezmos,	además	de	los	animales	que	
tenía	que	sacrificar	para	el	perdón	de	sus	pecados.	Pero	sea	cual	fuere	la	interpretación,	podemos	estar	seguros	
que	los	judíos	daban	por	lo	menos	el	diezmo	de	sus	ingresos.	
	
Como	 vemos	 fue	 un	 mandamiento	 claro	 para	 los	 israelitas;	 pero	 no	 lo	 estaban	 haciendo,	 por	 ello	 en	
Malaquías	3	Dios	les	llama	a	arrepentirse	de	este	pecado.	
	
3..	El	diezmo	en	el	Nuevo	Testamento.	
	
En	el	NT	no	se	nos	ordena	expresamente	a	los	cristianos	dar	el	diezmo.	La	palabra	diezmo	aparece	8	
veces	en	el		N.T.	En	los	Evangelios	se	emplea	en	relación	con	lo	que	los	fariseos	estaban	haciendo	para	
cumplir	la	ley.		
	
Mat.	23:23	“¡Ay	de	vosotros,		escribas	y	fariseos,		hipócritas!		porque	diezmáis	la	menta	y	el	eneldo	y	el	
comino,		y	dejáis	lo	más	importante	de	la	ley:		la	justicia,		la	misericordia	y	la	fe.	Esto	era	necesario	hacer,		
sin	dejar	de	hacer	aquello”.	
Los	fariseos	eran	muy	meticulosos	al	dar	su	diezmo,	daban	hasta	de	las	cositas	más	pequeñas;	Jesús	no	
les	reprochó	por	ello,	sino	porque	habían	dejado	la	justicia,	habían	dejado	ser	misericordiosos,	etc.		
Jesús	no	dijo	que	el	diezmo	ya	no	tenía	vigencia,	al	contrario.	
	
¿Cuánto	debemos	dar?	Según	hayamos	prosperado.	
	
1Cor.	 16:2	 “Cada	 primer	 día	 de	 la	 semana	 cada	 uno	 de	 vosotros	 ponga	 aparte	 algo,	 	 según	 haya	
prosperado,		guardándolo,		para	que	cuando	yo	llegue	no	se	recojan	entonces	ofrendas”.	
	
Para	algunos,	esta	frase	“según	haya	prosperado”,	anula	el	mandamiento	de	dar	el	diezmo;	pero	si	los	
israelitas	sin	haber	experimentado	lo	que	nosotros	como	cristianos	experimentamos,	daban	su	diezmo,
¿cuánto	más	nosotros	debemos	dar	a	Dios?	Por	ello	creo	que	el	diezmo	debe	ser	el	punto	de	partida,	lo	
mínimo	para	darle	al	Señor	por	sus	múltiples	bendiciones.	
	
¿Cómo	debemos	dar?	con	sacrificio.	
	
Lucas	21:1‐4	“Levantando	los	ojos,		vio	a	los	ricos	que	echaban	sus	ofrendas	en	el	arca	de	las	ofrendas.	Vio	
también	a	una	viuda	muy	pobre,		que	echaba	allí	dos	blancas.	Y	dijo:	En	verdad	os	digo,		que	esta	viuda	
pobre	echó	más	que	todos.	Porque	todos	aquéllos	echaron	para	las	ofrendas	de	Dios	de	lo	que	les	sobra;		mas	
ésta,		de	su	pobreza	echó	todo	el	sustento	que	tenía”.	
	
¿Qué	promete	Dios?	Bendecirnos,	suplir	nuestras	necesidades.	Dios	es	el	mismo	Dios	del	AT,	Él	no	
ha	cambiado,	sus	promesas	siguen	vigentes	para	el	pueblo	de	Dios.	Malaquías	3:10‐11.	Esto	nos	lleva	al	
segundo	punto…	
	
II..	DIEZMAR	ES	UNA	DEMOSTRACIÓN	DE	FE	EN	DIOS.	10a.	
	
Malaquías	3:10a		“Traed	todos	los	diezmos	al	alfolí	y	haya	alimento	en	mi	casa	y	probadme	ahora	en	esto,	
dice	Jehová	de	los	ejércitos”.	
	
Esta	es	la	única	mención	en	donde	Dios	mismo	les	dice	a	sus	hijos	que	le	“prueben”,	¿de	qué	manera	
quiere	Dios	que	le	probemos?	Dándole	lo	que	le	corresponde.	Ya	hemos	visto	las	consecuencias	de	ser	
obedientes.	
Es	 muy	importante	 que	 entendamos	 esto.	 El	 diezmo	no	 es	 algo	 que	 damos	 cuando	 nos	parece	 que	 la	
iglesia	necesita	ayuda.	No	es	algo	que	damos	sólo	cuando	nos	sobra	dinero.	No	es	algo	que	damos	cuando	
nos	 ha	 ido	 bien	 y	 estamos	 especialmente	 agradecidos	 con	 Dios.	 Recordemos	 que	 cuando	 Malaquías	
escribió,	 los	judíos	 que	 habían	 regresado	 del	 cautiverio	babilónico	 no	 estaban	 en	tan	buena	 situación	
económica;	aun	así	Dios	les	llama	a	obedecer	este	mandamiento!	
	
El	diezmo	es	un	acto	de	obediencia	a	Dios,	y	es	un	acto	de	fe	en	Dios.	Es	un	acto	de	fe,	porque	cuando	tú	
separas	de	tus	ingresos	el	diez	por	ciento,	le	estás	diciendo	a	Dios	que	tú	confías	en	El	para	que	lo	demás	
alcance.	En	cambio,	cuando	no	lo	haces,	con	tu	acción	le	dices	que	tú	crees	que	Él	no	es	capaz	de	suplir	tus	
necesidades.	
	
Anécdota:	Cierto	joven	tenía	dificultad	para	dar	el	diezmo.	Fue	a	hablar	con	su	pastor,	y	le	dijo:	"Pastor,	
quiero	 dar	 el	 diezmo,	 pero	 no	 creo	 que	 el	 dinero	 me	 alcance.	 ¿Qué	 me	 recomienda?"	Su	 pastor	 le	
dijo:	"Vamos	a	hacer	algo.	Cada	semana,	da	tu	diezmo	como	debe	ser.	Si	te	falta	dinero,	dímelo,	y	yo	te	daré	
todo	lo	que	te	haga	falta.	¿Qué	te	parece?"	El	joven	aceptó	la	propuesta	y	con	entusiasmo	dijo	“está	bien	
pastor	empezaré	a	dar	mis	diezmos”.	Pero	después	de	un	momento…	el	pastor	le	preguntó	al	joven:	"Si	
estás	dispuesto	a	confiar	en	mí,	¿por	qué	no	estás	dispuesto	a	confiar	en	Dios?"	
	
Querido	 hermano	 que	 no	 estás	 siendo	 obediente	 a	 Dios	 con	 este	 mandamiento,	 te	 hago	 la	 misma	
pregunta:	¿por	qué	no	estás	dispuesto	a	confiar	en	Dios?	El	diezmo	es	un	reflejo	de	tu	fe	y	compromiso	
con	Dios.	
Pero	por	otro	lado,	no	es	tarde	para	estar	a	cuentas	con	Dios.	Hemos	fallado,	hemos	sido	desobedientes,	y	
hemos	traído	sobre	nuestra	vida,	familia	e	iglesia	las	consecuencias.	Pero	¡hoy	es	el	día	para	cambiar!	
	
III..	DIEZMAR	TRAE	CONSECUENCIAS	A	NUESTRA	VIDA,	NEGATIVAS	O	POSITIVAS.	9‐
12.	
	
Consecuencias	Negativas.	Vs	9.	
¿Cómo	se	le	llama	a	la	persona	que	roba?	Ladrón.	
Anécdota.	 Un	 pastor	 de	 una	 iglesia	 evangélica	 me	 comentó	 lo	 siguiente	 hace	 unos	 años	 atrás.	 “En	 mi	
iglesia	llegó	un	joven	muy	talentoso	con	la	música,	me	dijo	que	quería	ser	miembro	e	involucrarse	en	el	
ministerio	de	alabanza.	Le	pregunté	por	qué	salió	de	su	iglesia	anterior?	El	joven	dijo	porque	el	pastor	era
muy	exigente	con	los	diezmos…	entonces	le	dije…	no	quiero	un	ladrón	más	en	mi	iglesia,	porque	ya	tengo	
muchos	con	quiénes	tengo	que	tratar”.	
	
1	 Cor.	 5:9‐11	 “9	 	 Os	 he	 escrito	 por	 carta,	 que	 no	 os	 juntéis	 con	 los	 fornicarios;	 10	 	 no	 absolutamente	 con	 los	
fornicarios	de	este	mundo,	o	con	los	avaros,	o	con	los	ladrones,	o	con	los	idólatras;	pues	en	tal	caso	os	sería	necesario	
salir	del	mundo.	11		Más	bien	os	escribí	que	no	os	juntéis	con	ninguno	que,	llamándose	hermano,	fuere	fornicario,	o	
avaro,	o	idólatra,	o	maldiciente,	o	borracho,	o	ladrón;	con	el	tal	ni	aun	comáis”.	
	
1	 Cor.	 6:9‐10	 “9	 ¿No	 sabéis	 que	 los	 injustos	 no	 heredarán	 el	 reino	 de	 Dios?	 No	 erréis;	 ni	 los	 fornicarios,	 ni	 los	
idólatras,	ni	los	adúlteros,	ni	los	afeminados,	ni	los	que	se	echan	con	varones,	10		ni	los	ladrones,	ni	los	avaros,	ni	los	
borrachos,	ni	los	maldicientes,	ni	los	estafadores,	heredarán	el	reino	de	Dios”.	
	
Dios	no	tolera	el	pecado	del	robo.	
	
Consecuencias	Positivas.	10b‐12.	
Dios	promete	abrir	las	ventanas	de	los	cielos	y	derramar	su	bendición,	protegernos	de	los	devoradores	y	
destructores	de	nuestras	finanzas	y	promete	que	seremos	admirados.	
	
Traed	los	diezmos.	El	plan	de	Dios	para	el	sostenimiento	de	su	obra	es	a	través	de	los	diezmos	y	ofrendas.	
No	está	mal	vender	tamales	para	ayudar	a	sostener	la	obra;	pero	la	Palabra	de	Dios	es	muy	clara.		
¿Qué	vas	a	escoger	para	ti,	para	tu	familia	y	para	esta	iglesia	¿bendición	o	maldición?	Dependerá	de	tu	
obediencia	a	Dios.	
	
Mal.	1:6	“El	hijo	honra	al	padre,	y	el	siervo	a	su	señor.	Si,	pues,	soy	yo	padre,	¿dónde	está	mi	honra?	y	si	soy	
señor,	¿dónde	está	mi	temor?	dice	Jehová	de	los	ejércitos…”	
	
CONCLUSIÓN	
	
 La	Mayordomía	cristiana	abarca	todas	las	áreas	de	nuestra	vida.	Todo	lo	que	somos	y	todo	lo	que	
tenemos	pertenece	a	Dios.	Nuestro	tiempo,	dinero,	posesiones,	artículos	eléctricos,	nuestro	cuerpo,	
nuestra	profesión,	etc.	
	
 Diezmar	es	un	mandamiento	para	cada	creyente.	Aun	cuando	no	haya	un	mandamiento	explícito	para	
diezmar,	el	Señor	Jesús	no	anuló	este	mandamiento	del	AT;	al	contrario,	dijo	que	sigue	vigente.	
	
 Si	 los	 judíos,	 aun	 cuando	 no	 tenían	 el	 evangelio	 tan	 claro	 como	 lo	 tenemos	 nosotros,	 daban	 sus	
diezmos,	¿cuánto	más	nosotros	los	creyentes	en	Jesucristo	y	participantes	del	Nuevo	y	Mejor	Pacto	no	
deberíamos	dar	por	lo	menos	el	10%	de	nuestros	ingresos?	
	
 Las	ofrendas	son	recursos	aparte	de	nuestros	diezmos.	
	
 Dios	ha	establecido	que	los	diezmos	y	ofrendas	sirvan	para	el	sostenimiento	de	Su	obra	y	para	ayudar	
a	los	necesitados.	1	Cor.	16:1‐2	“1	En	cuanto	a	la	ofrenda	para	los	santos,	haced	vosotros	también	de	la	
manera	que	ordené	en	las	iglesias	de	Galacia.	2	Cada	primer	día	de	la	semana	cada	uno	de	vosotros	
ponga	 aparte	 algo,	 según	 haya	 prosperado,	 guardándolo,	 para	 que	 cuando	 yo	 llegue	 no	 se	 recojan	
entonces	ofrendas”.	
	
 En	 cuanto	 al	 sostenimiento	 para	 los	 pastores,	 hay	 una	 práctica	 errónea	 “el	 diezmo	 es	 para	 los	
pastores	y	las	ofrendas	para	la	iglesia”.	El	Nuevo	Testamento	dice	lo	siguiente:	1Tim	5:	17‐18	“17	Los	
ancianos	que	gobiernan	bien,	sean	tenidos	por	dignos	de	doble	honor,	mayormente	los	que	trabajan	en	
predicar	y	enseñar.	18	Pues	la	Escritura	dice:	No	pondrás	bozal	al	buey	que	trilla;	y:	Digno	es	el	obrero	
de	su	salario”.	
	
Ps.	Oscar	Briones	
Ministerios	de	Gracia	Internacional	
Soli	Deo	Gloria