La competencia de resolución de problemas es crucial para el desarrollo personal, permitiendo a los individuos identificar, analizar y resolver dificultades en su entorno. El objetivo es fomentar una actitud mental proactiva en los alumnos, aplicando procedimientos estructurados que promuevan el aprendizaje autónomo. Esta competencia incluye la identificación del problema, el uso de diversas fuentes de información, la exploración de estrategias y la evaluación de los resultados obtenidos.