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El Calendario Romano
  Ángel Luis Gallego Real
Fijación del calendario romano
                    (I)
   Para fijar el año de un
    acontecimiento, los
    romanos emplearon
    diferentes sistemas:

   -Fijarlo a partir del
    comienzo de la era
    romana, que tenía como
    año 1 el de la fundación de
    la ciudad. Así, los romanos
    escribían ab urbe condita
    (a. u. c.) tras el numeral
    del año. Para ellos, por lo
    tanto, el año del
    nacimiento de Cristo el año
    1 de la era cristiana, fue el
    753 a. u. c.
Fijación del calendario romano
               (II)
                  A partir del comienzo de la época
                   de la República, con la
                   instauración del consulado (año
                   244 a. u. c., que equivale al 509
                   a. C.), el sistema más empleado
                   era el de indicar la fecha
                   mediante los nombres de los
                   cónsules de ese año. A estos
                   efectos, en una de las paredes
                   interiores del templo de Júpiter
                   en el Capitolio se fijaba cada año
                   un clavo y al lado se inscribía el
                   nombre de los cónsules; existía
                   además una lista de los cónsules
                   anuales, llamadas fastos
                   consulares.
                  - El sistema menos frecuente era
                   lo que podríamos llamar «era
                   republicana», que tomaba como
                   año 1 el de la expulsión de los
                   reyes, año 509 a. C. (post reges
                   exactos).
Ejemplo
   Por tanto, el año del
    consulado de Cicerón y de
    la conjuración de Catilina,
    el año 63 a. C., podría
    indicarse de estas tres
    maneras:
   DCXC ab urbe condita.
   Año 690 de la fundación de
    Roma.
   M. Tulio, C. Antonio
    consulibus.
   Año en que fueron
    cónsules Marco Tulio y
    Cayo Antonio.
   CDXLVI post reges
    exactos.
   Año 446 de la era
    republicana, es decir, tras
    la expulsión de los reyes.
El calendario primitivo
               La fijación del número
                de los meses y de los
                días de cada mes, y
                por lo tanto la fijación
                del número de los días
                del año, fue variando
                a lo largo de la
                historia de Roma. Se
                pueden distinguir tres
                grandes etapas: el
                calendario primitivo, el
                republicano y el
                juliano.
El calendario primitivo
   Presenta las siguientes
    características:
   · Tenía una base lunar; el comienzo
    de los meses coincidía con la
    aparición de la Luna nueva y su
    duración era la del ciclo lunar: 28-29
    días.
   · Como se deduce de los nombres
    primitivos de los meses, formados a
    partir de los adjetivos numerales, los
    romanos contabilizaban sólo 10
    meses. El año computado empezaba
    en marzo y acababa en diciembre
    (décimo mes): era la época activa
    del año, tanto desde el punto de
    vista agrícola como del militar. El
    período de diciembre a marzo era
    una especie de «tiempo muerto», no
    contabilizado, dedicado en parte a
    ritos de purificación colectiva en la
    transición de un año a otro.
El calendario republicano: el año
                (I)
                    El calendario fue reformado y
                     modernizado a partir de la época
                     etrusca (siglos VII-VI a. C.),
                     aunque los historiadores romanos
                     atribuían esta reforma, que
                     estaría vigente hasta el final de la
                     época de la República, al
                     legendario rey Numa. Con esta
                     reforma se sustituyó el ciclo lunar
                     por el solar como base para el
                     cómputo del tiempo. Así, el año
                     natural empezaba y acababa en el
                     solsticio de invierno, a finales de
                     diciembre. El año se dividió en
                     doce meses a base de añadir los
                     de enero y febrero entre
                     diciembre y marzo. La tradición
                     de iniciar el año oficial en el mes
                     de marzo se mantuvo, no
                     obstante, hasta el siglo II a. C.,
                     tanto en el aspecto político, con la
                     toma de posesión de las
                     magistraturas anuales, como en
                     el militar dando inicio a las
                     campañas bélicas.
El calendario republicano: el año
                (II)
   Algunos meses siguieron
    teniendo una duración
    ajustada al antiguo sistema
    lunar, es decir, de 29 días:
    enero, abril, junio, agosto,
    septiembre, noviembre y
    diciembre. Febrero tenía 28
    días y los demás, 31 . Era un
    año, por lo tanto, de 355 días.
    El desfase de algo más de
    diez días con respecto al ciclo
    solar se corregía añadiendo
    cada dos años un mes
    intercalar de unos veinte días
    al final de febrero. Este
    complicado sistema era
    controlado por el Colegio de
    los Pontífices, pero nunca
    acabó de solucionar
    satisfactoriamente ese
    desfase.
El calendario republicano: el año
               (III)
                    En resumen, la
                     modernización del
                     calendario no fue total a
                     causa de esa mezcla de
                     conservadurismo e
                     innovación que se puede
                     observar en tantos
                     fenómenos de la cultura
                     romana.
                    Los romanos distinguían
                     cuatro estaciones,
                     denominadas ver
                     (primavera), aestus
                     (verano), autumnus
                     (otoño) e hiems (invierno).
Los meses (I)
    Los seis primeros meses se denominaron
    con un nombre derivado del de la divinidad o
    culto a que estaban consagrados:
   · Januarius (enero), por el nombre del dios
    latino Jano, a quien se acudía en los inicios
    de todas las actividades. También le estaba
    dedicado el primer día de cada mes.
   · Februarius (febrero), por el nombre de
    Februus o Februa, no está suficientemente
    claro, divinidad que personificaba la
    purificación pública a que Roma se sometía
    desde los tiempos primitivos en la transición
    del año.
   · Martius (marzo), por Marte, que era el
    protector por excelencia del romano, como
    agricultor y como soldado: las dos
    actividades tenían su comienzo en esta
    época del año.
Los meses (II)
          · Aprilis (abril): nombre de
           dudosa interpretación;
           probablemente derivado del
           nombre etrusco de la diosa griega
           Afrodita (Apru). Como mes
           primaveral por excelencia, estaba
           consagrado a la diosa Venus.
          · Maius (mayo): en honor, al
           parecer, de la diosa Maya, madre
           de Mercurio. Los romanos la
           Ilamaban Bona Dea y su fiesta se
           celebraba este mes.
          · Junius (junio), por estar
           consagrado a Juno, esposa de
           Júpiter y protectora de las
           mujeres.
          Los restantes meses conservaban
           el nombre primitivo, derivado del
           número de orden
           correspondiente: quintilis, sextilis,
           september, october, november,
           december.
Los días: días fasti y nefasti
   En el calendario se fijaban los
    días que, por motivos
    religiosos, eran no hábiles
    para reunir al pueblo en
    asamblea o para celebrar
    juicios. Estos días aparecían
    en el calendario como nefasti
    (n); eran casi la tercera parte
    de los días del año durante la
    época de la República. En la
    del Imperio se incrementó su
    número hasta llegar a ser la
    mitad de los días del año. El
    resto de los días eran
    llamados fasti (o hábiles.
    Algunos eran nefasti sólo a
    efectos judiciales y se podían
    reunir las asambleas
    (comitia), por lo que se
    llamaban comitiales.
Los días festivos
            Cada ocho días en los calendarios
             figuraba uno de descanso
             (nundínae); era el día de
             mercado, aprovechado también
             para resolver cuestiones oficiales,
             acudir a las termas, visitar a los
             amigos y parientes, etc.
            A estos días de descanso se
             añadían los de las grandes fiestas
             religiosas (feriae) y los de los ludi
             o juegos cívico-religiosos, que
             duraban varios días (y que
             aumentaron considerablemente
             durante la época imperial).
            Las vacaciones escolares
             coincidían prácticamente con las
             actuales: las de verano, del 1 de
             julio al 15 de octubre, y dos más
             cortas, en marzo para las fiestas
             en honor de Minerva, diosa de la
             sabiduría, y en diciembre, con
             motivo de las Saturnales, del 17
             al 25.
La semana
   A mediados de la época del
    Imperio (siglo li) se estableció
    la semana de siete días
    (septimana), consagrándose
    cada día a un astro: lunes,
    Lunae dies; martes, Martis
    dies; miércoles, Mercurü dies;
    jueves, lovis (de Júpiter) dies;
    viernes, Veneris dies; sábado,
    Saturni dies; domingo, Solis
    dies.
   A partir del siglo IV, tras la
    implantación del cristianismo
    como religión oficial, fueron
    sustituidos los nombres de los
    dos últimos por los de
    sabbatum (de sabbat, fiesta
    de los judíos) y dies dominica
    (día del Señor). El domingo
    pasó a ser el día de descanso
    y dedicado fundamentalmente
    al culto.
La fecha (I)
         Para fechar los días de cada mes,
          los romanos tenían un sistema
          muy complicado, heredado de la
          época del calendario lunar
          primitivo. No numeraban los días
          del 1 al 31 .
         En cada mes había tres días
          clave:
         - El día de comienzo, llamado
          kalendae (de ahí calendario), que
          debió coincidir en principio con la
          Luna nueva.
         -El que se correspondía con la
          Luna llena, llamado idus, y que
          era una fecha móvil: unos meses
          coincidía con nuestro día 15 y
          otros con el 13.
         -La tercera era una fecha
          intermedia, ocho días antes de las
          idus y se denominaba nonae (el
          noveno día contando el de las
          idus).
La fecha (II)
   Los romanos fechaban el resto de
    los días en relación con esas tres
    fechas clave:
   - En la primera mitad del mes, desde
    las kalendae hasta las nonae eran
    los días sextus, quintus, cuartus,
    etc., ante nonas.
   - Los ocho días que iban desde las
    nonae hasta las idus se restaban a
    partir del de las idus.
   - En la segunda mitad se fechaba a
    base de restar de las kalendae del
    mes siguiente.
   En estas restas se incluían, en todos
    los casos, el día de la fecha clave de
    referencia; por eso la antevíspera de
    una fecha clave era el tercer día
    antes de (ante diem tertium...). La
    víspera de cualquiera de las tres
    fechas se llamaba pridie (pridie
    nonas, pridie idus, pridie kalendas).
Calendario Anual Romano
Ejemplo
      Por ejemplo, el día 30
       de marzo se indicaba
       así: ante diem tertium
       kalendas apriles (el
       tercer día antes de las
       calendas de abril). O
       en abreviatura, que
       era la manera más
       corriente, a. d. III kal.
       apr.
El calendario juliano
   El desajuste entre la
    duración del año del
    calendario y la del año
    solar, siempre complicado
    de corregir, llegó a ser a
    finales de la República
    desconcertante debido al
    descuido del Colegio de los
    Pontífices (en el año 47 a.
    C. llegó a haber más de
    dos meses de desajuste).
   El año 46, Julio César, que,
    además de dictador, era
    Pontifex Maximus, decretó
    una reforma drástica del
    calendario, asesorado por
    astrónomos egipcios.
Medidas de corrección
              Así estableció las siguientes
               medidas:
              1 . El año duraría 365 días y 6
               horas.
              2. Durarían 30 días los meses de
               abril, junio, septiembre y
               noviembre, 28 días febrero y 31
               los restantes.
              3. Cada cuatro años se añadiría
               un día más. Este día, suma de las
               6 horas sobrantes a los 365 días,
               se añadiría tras el día 24 de
               febrero, que se repetiría. El día 24
               de febrero (como podemos
               comprobar en el cuadro de la
               página siguiente) era a. d. VI kal.
               martias. AI repetirse el día 24
               sería a. d. bis sextum kal.
               martias. De ahí el nombre de
               «bisiesto» con el que se conoce el
               año en que se añade este día.
              4. El primero de año sería a todos
               los efectos el día de las calendas
               de enero.
Efectos
   En una palabra, César
    acabó con los restos del
    calendario lunar. Sólo
    quedaron como testimonio
    los nombres de los meses
    de la segunda parte del
    año.
   A la muerte de César (44
    a. C.) se cambió en su
    honor el nombre de
    quintilis por el de julius
    (había nacido ese mes). El
    año 8 a. C., en honor de
    Augusto, se cambió el
    nombre de sextilis por el
    de augustus.
El horario (I)
         El sistema romano se ajustaba
          totalmente al horario solar. El
          período con luz, desde el
          amanecer al anochecer, estaba
          dividido en doce horas; como el
          período de luz aumentaba a
          medida que los días se acercaban
          al solsticio de verano y
          disminuían a partir de entonces,
          la duración de las horas también
          aumentaba y disminuía, variando
          con las estaciones: una hora de
          mediados de verano duraba unos
          treinta minutos más que una de
          pleno invierno.
         La medición aproximada de las
          horas diurnas se Ilevaba a cabo
          mediante relojes de sol
          (solarium). También usaban
          relojes de agua (horologium ex
          aqua o clepsydra).
El horario (II)
   Las horas se denominaban con
    el numeral ordinal
    correspondiente: hora prima
    era la hora del amanecer, y
    oscilaba entre las cinco y las
    ocho de los relojes actuales; la
    hora sexta, origen de la
    palabra siesta, era la del
    mediodía; la duodecima,
    llamada también suprema, era
    la de la puesta del sol. El
    período anterior al mediodía se
    llamaba ante meridiem (a. m.)
    y el posterior de meridie (p.
    m.).
   La noche no se dividía en horas
    sino en cuatro períodos
    iguales, cuya duración
    lógicamente variaba también
    según las estaciones, llamados
    vigiliae (prima, secunda, etc.).
Actividades diarias (I)
               El romano se levantaba y
                acostaba con el sol. La
                actividad laboral acababa
                al mediodía. Los
                ciudadanos sin oficio ni
                beneficio que tenían
                relación de «clientela» con
                algún ciudadano rico
                acudían a primera hora a
                saludar a su patrono y a
                recibir su cestillo (sportula)
                con la ración diaria de
                alimentos o el dinero para
                adquirirla: era la salutatio
                de la que tanto hablan
                escritores satíricos
                romanos, como Marcial,
                Juvenal o Petronio.
Actividades diarias (II)
   Los romanos hacían tres
    comidas al día: el
    desayuno (ientaculum),
    una comida ligera
    (prandium) al mediodía, y
    una comida principal
    (cena) por la tarde, en la
    hora decima, entre las dos
    y las cuatro.
   Entre el prandium y la
    cena era el tiempo
    reservado para las
    actividades domésticas, la
    siesta, el ejercicio físico, la
    visita a las termas, etc.
Actividades diarias (III)
                Todo lo anterior,
                 naturalmente, era
                 aplicable al ciudadano
                 medio, habitante de
                 Roma o de cualquiera de
                 las grandes ciudades del
                 Imperio. En el mundo
                 rural, las faenas agrícolas
                 y la atención a los
                 animales domésticos
                 imponían su propio ritmo.
                 Como, por lo demás, y
                 mutatis mutandis, sigue
                 ocurriendo en la
                 actualidad.