El reinado de Alfonso XIII estuvo marcado por intentos fallidos de modernización y crisis socioeconómicas entre 1902-1923. Los gobiernos débiles no pudieron democratizar el sistema ni resolver los grandes problemas del país como las luchas sociales, nacionalismos y Marruecos. Esto llevó al colapso del sistema y la oposición creciente, terminando la monarquía.