La inseminación artificial en bovinos tiene sus orígenes en el siglo 18 pero se desarrolló más en el siglo 20. Es una técnica que permite mejorar la genética del ganado de manera económica y aumentar la producción de leche y carne. La técnica involucra descongelar el semen, guiar un aplicador a través del recto hasta la cérvix de la vaca, y depositar el semen.