El documento resume la evolución de la escultura en el siglo XIX, desde los modelos clásicos hasta la búsqueda de nuevas formas expresivas. Destaca la obra de Auguste Rodin, quien rompió con los cánones clásicos representando el cuerpo humano de forma más realista y expresiva. También resalta la influencia del impresionismo en escultores como Medardo Rosso, quien desintegró las formas para captar atmósferas.