El documento resume las principales ideas de Pablo en Gálatas 3 sobre la relación entre la promesa de Dios a Abraham y la ley dada a Israel posteriormente. Pablo argumenta que la ley no anula la promesa, sino que fue "añadida" con el propósito de revelar el pecado. La promesa se basa únicamente en la voluntad de Dios y es inmutable, al igual que un testamento, mientras que la ley fue dada a través de mediadores como los ángeles y Moisés.