Saltar al contenido principal
Lección 9
¿Quiénes son libres? “Ahora, pues, ninguna
condenación hay para
LOS QUE ESTÁN EN
CRISTO JESÚS, los que
no andan conforme a la
carne, sino conforme al
Espíritu”
(Romanos 8:1)
Solo pueden ser libres los que
tienen una estrecha relación
personal con Cristo, lo que implica
una unión diaria y viviente con Él.
¿De qué somos
liberados?
“Porque la ley del
Espíritu de vida en
Cristo Jesús me ha
librado DE LA LEY
DEL PECADO Y DE
LA MUERTE ”
(Romanos 8:2)
La ley del Espíritu trae vida
y libertad, en contraste con
la ley del pecado que sólo
produce muerte y
condenación.
1. No por la ley; porque, como somos
pecadores, ésta solo sirve para
condenarnos.
2. A través de la vida y muerte de Cristo,
el cual se hizo carne y vivió sin pecado.
¿Cómo obtenemos la libertad?
“Porque lo que ERA IMPOSIBLE PARA LA
LEY, por cuanto era débil por la carne,
DIOS, ENVIANDO A SU HIJO en
semejanza de carne de pecado y a causa
del pecado, CONDENÓ AL PECADO EN LA
CARNE” (Romanos 8:3)
“El propósito de Pablo en este pasaje es
explicar que el cristiano ahora puede
conquistar la victoria sobre el pecado. La ley
era impotente para darle una victoria tal,
pero al enviar Dios a su Hijo proporcionó el
poder necesario para vencer. Cristo vino no
sólo para llevar el castigo del pecado con su
muerte, sino también para destruir el
dominio de la muerte y extirparla de la vida
de los seguidores del Maestro. Todo el
propósito de su misión puede estar incluido
en las palabras "y a causa del pecado". Vino
para enfrentarse con el pecado y para
proporcionar el remedio; para hacer
expiación por el pecado, para destruirlo y
para santificar y salvar a sus víctimas”
Comentario Bíblico Adventista, sobre Romanos 8:3
“para que la justicia de la ley se cumpliese en
nosotros, que NO ANDAMOS CONFORME A
LA CARNE, SINO CONFORME AL
ESPÍRITU” (Romanos 8:4)
¿Cómo reaccionamos cuando obtenemos
la libertad?
“Andar” aquí significa una conducta habitual, es decir,
la forma en que actuamos diariamente.
Ya no actuamos controlados por nuestros deseos
egoístas, sino que nuestra conducta está regida de
acuerdo con los dictados y la conducción del Espíritu
de Cristo que mora en nuestro interior.
Por lo tanto, andar conforme al Espíritu significa tener
una vida en la cual se cumplen las justas demandas de
la ley: una vida de amor y de amante obediencia.
¿Cómo podemos
saber si estamos
andando
conforme a la
carne o conforme
al Espíritu
(Romanos 8:5-8)?
¿Eres de la
carne o del
Espíritu?
LOS QUE SON DE LA
CARNE
• Piensan y se
ocupan en las
cosas de la carne.
• El resultado es la
muerte.
• Están enemistados
con Dios y no le
pueden agradar.
• Les es imposible
obedecer la ley de
Dios.
LOS QUE SON DEL
ESPÍRITU
• Piensan y se
ocupan de las
cosas del Espíritu.
• El resultado es
vida y paz.
• Son hijos de Dios y
viven para
agradarle.
• Se someten a la
ley de Dios.
Los que se ocupan "del Espíritu" y
andan "conforme al Espíritu" (cap. 8:1)
gozan de la paz del perdón y la
reconciliación (cap. 5: 1). El amor de
Dios "ha sido derramado" en sus
corazones (cap. 5: 5) y tienen el gozo y
el incentivo de ver cumplidos en su
vida los justos requerimientos de la
ley (cap. 8:4)”
“Fijar la mente en las cosas del Espíritu y hacer que los
pensamientos y deseos sean gobernados únicamente por el Espíritu
de Dios, da como resultado esa saludable y vivificante armonía de
todas las funciones del alma, que es una segura garantía y goce
anticipado de la vida venidera (ver Efe. 1: 13-14). La presencia del
Espíritu Santo produce amor, gozo y paz en la vida (Gál. 5:22),
el comienzo dentro de nosotros del reino de Dios, que es "justicia,
paz y gozo en el Espíritu Santo" (Rom. 14:17).
CBA, sobre Romanos, 8: 6
Por nosotros mismos no podemos pensar en las cosas del Espíritu. ¿Cómo
pues podemos vivir pensando en lo espiritual (Romanos 8:9-14)?
“Y SI EL ESPÍRITU DE AQUEL QUE LEVANTÓ DE LOS
MUERTOS A JESÚS MORA EN VOSOTROS, el que levantó
de los muertos a Cristo Jesús VIVIFICARÁ TAMBIÉN
VUESTROS CUERPOS MORTALES POR SU ESPÍRITU QUE
MORA EN VOSOTROS ” (Romanos 8:11)
De la única manera que podemos ser espirituales es poniéndonos bajo la
dirección y la influencia del Espíritu Santo y permitiéndole que more en
nosotros.
El Espíritu mora en nosotros cuando existe una íntima relación personal
entre el Espíritu y nosotros. Esto implica una continua sumisión de nuestra
voluntad a la voluntad de Dios. Él Espíritu es poderoso para transformar
completamente nuestra vida.
Gracias a esta transformación, se verán en nuestra vida los frutos del Espíritu
(amor, gozo, paz, …). Si permitimos que el Espíritu de Dios tenga pleno
dominio en nosotros, continuaremos deleitándonos en la ley de Dios a
medida que el Espíritu Santo nos dé poder para obedecerla.
F
U
T
U
R
O
A
C
T
U
A
L
¿Cuáles son los resultados actuales y futuros de vivir
guiados por el Espíritu?
“Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en
temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual
clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro
espíritu, de que SOMOS HIJOS DE DIOS. Y si hijos, también herederos;
HEREDEROS DE DIOS Y COHEREDEROS CON CRISTO, si es que
padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos
glorificados” (Romanos 8:15-17)
Somos librados del temor porque
nuestros pecados son perdonados.
Somos adoptados como hijos de Dios.
Tenemos a Dios como nuestro papá y
Él nos da su protección y cuidado.
Al ser hijos de Dios, somos sus
herederos.
Cristo comparte con nosotros la
herencia que Él ha ganado.
Padecemos con Cristo.
Heredaremos el reino de gloria
y la vida eterna.
Seremos glorificados con Cristo.
A los que viven según el Espíritu, ¿qué más se les promete?
“Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en
nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como
conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo
intercede por nosotros con gemidos indecibles”
(Romanos 8:26)
“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las
cosas les ayudan a bien, esto es, a los que
conforme a su propósito son llamados” (Romanos 8:28)
“¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por
nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Romanos 8:31)
“El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo
entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará
también con él todas las cosas?” (Romanos 8:32)
“¿Quién nos separará del amor de Cristo?
¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o
desnudez, o peligro, o espada?” (Romanos 8:35)
“Antes, en todas estas cosas somos más que
vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo
cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni
ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente,
ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna
otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios,
que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:37-39)
A los que viven según el Espíritu, ¿qué más se les promete?
Te invito a bajar y estudiar
cada una de las 13
lecciones que tratan sobre
el tema:
ESTE SERVICIO ES GRATUITO
PUEDES USARLO Y COMPARTIRLO
Slideshare.net/chucho1943